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Intervención - Mons. Luis Augusto Castro |
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Misión AD Gentes en y desde América Latina
Monseñor Luis Augusto Castro Quiroga
Arzobispo de Tunja
Colombia
La quinta conferencia habla muchísimo de discípulos misioneros. Sin embargo, es necesario aclarar que, según sean los destinatarios de la acción misionera de este discípulo, cambian las modalidades de la misión y las exigencias de su formación.
Una de estas modalidades es la misión ad gentes. Esta misión es movimiento de amor más allá de las fronteras de la fe para encender por primera vez el fuego del evangelio en una situación donde Cristo no ha sido acogido.
Benedicto XVI presenta a los destinatarios de la misión ad gentes de esta manera: “El campo de la missio ad gentes se ha ampliado notablemente, y no se puede definir sólo basándose en consideraciones geográficas o jurídicas; en efecto, los verdaderos destinatarios de la actividad misionera del pueblo de Dios no son sólo los pueblos no cristianos y las tierras lejanas, sino también los ámbitos socioculturales y, sobre todo, los corazones.”
Dentro de estos ámbitos socioculturales están las estructuras injustas abiertamente contrarias a los valores del Reino. Pero están también los areópagos que no son ni bueno ni malos, como anotaba Juan Pablo II, pero urgidos de ser iluminados con la luz de Cristo. |
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Intervención - P. Carlos María Galli |
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Tres aportes al tema de la Conferencia y al esquema del documento final
P. Dr. Carlos María Galli
Decano de la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina
Argentina
1. Siguiendo el método ver – juzgar / iluminar - actuar , el documento debería integrar explícitamente la mirada pastoral a la realidad (primera unidad temática) y la iluminación teológico-pastoral (segunda), si bien pondrá el acento en líneas pastorales prioritarias (temas específicos).
a) El segundo momento, sintético , debe tener un excelente nivel bíblico-teológico-pastoral, a la altura del Discurso inaugural del Papa y sin perder la riqueza del Documento de Síntesis .
b) Propuesta 1 : tres partes: I) Mirar nuestro tiempo latinoamericano desde el amor del Padre, asumiendo los grandes desafíos de la realidad secular y eclesial; II) Ser discípulos misioneros para que nuestros pueblos tengan vida digna, plena y feliz en Cristo, presentando a la Iglesia como comunión misionera en constante renovación para ser sacramento del Reino de la Vida; III) Los nuevos caminos que el Espíritu impulsa para un discipulado misionero en América Latina.
2. Se debe evitar el riesgo de una doble escisión y reducción del tema general de la Conferencia.
a) Privilegiar el primer miembro del enunciado: discípulos y misioneros (agentes) descuidando el segundo: para que nuestros pueblos (destinatarios) tengan vida en Cristo (contenido y fin de la misión). Pero “la Iglesia existe para evangelizar” (EN 14). Aparecida debe impulsar una Iglesia y una pastoral más misioneras . Los discípulos somos misioneros al servicio de la Vida en Cristo. |
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Intervención - Mons. José Dolores Grullón Estrella |
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EN LA SÍNTESIS DE LOS GRUPOS 10, 11 Y 12 pg 8
Mons. José Dolores Grullón Estrella
Obispo de San Juan de la Maguana
República Dominicana
Se habla de: “Renovación de las Parroquias”
“Reorganización para que fermenten y originen pequeñas comunidades”
Aporte:
”Como hemos dividido nuestros países en diócesis y estas en parroquias animamos a nuestros parroquias para que se sectoricen en conjunto cada vez más pequeños, que aglutinen todas las familias para llegar a todas las personas con la buena nueva de Jesús. Estos sectores pueden ser confiados a los laicos y son lugares privilegiados para ejercer la responsabilidad laical, coordinar la acción evangelizadora, fomentar las pequeñas comunidades o CEB (Comunidades de discípulos), organizar los servicios y ministerios y atraer a los alejados.”
“Proponemos que la lectio divina , como ha insistido el Santo Padre, sea un método privilegiado en nuestras comunidades y familias para impulsar la lectura orante y comprometida de la Palabra de Dios.” |
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Intervención - Card. Javier Lozano Barragán |
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Cardenal Javier Lozano Barragán
Presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud
“Para que nuestros pueblos tengan vida en El”, Cristo envió a sus apóstoles y discípulos a predicar el Reino de Dios y a curar a los enfermos. En América Latina desde los inicios de la Evangelización los discípulos y misioneros del Señor han cumplido con este doble mandato ajustándose a las diversas épocas y circunstancias.
En el Mensaje de la Jornada Mundial del Enfermo del año jubilar del 2000, Juan Pablo II describió la salud como la tensión hacia la armonía física, psíquica, social y espiritual, y no tan solo la ausencia de enfermedades, que capacita a la persona a cumplir la misión que Dios le encomienda, según la etapa de la vida que le toca vivir .( Cfr. Juan Pablo II Mensaje para la VII Jornada Mundial del Enfermo, 6.8.1999) Consiste así la salud en procurar la armonía que capacita para cumplir la misión; conlleva combatir las enfermedades, pero no se queda sólo allí; las combate con una finalidad muy definida que es la armonía integral para el cumplimiento de la misión recibida. |
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Intervención - Mons. Juan Rubén Martínez |
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SOBRE EL DISCIPULADO EUCARÍSTICO
Monseñor Juan Rubén Martínez
Obispo de Posadas
Argentina
En esta breve reflexión quiero hacerme eco de la propuesta del Papa Benedicto que realizó en esta sala, en orden a que Aparecida exprese la necesidad que nuestra América Latina y el Caribe no solo sea el continente de la esperanza, sino también el continente de la caridad.
En este sentido tomo uno de los aspectos que señaló el Santo Padre como “camino discipular”. Él, señalo la Palabra de Dios, la catequesis y “la eucaristía”, ligada a la caridad.
Para que podamos dar respuesta como Iglesia implicada en una “misión discipular”, será indispensable que subrayemos la necesidad de un “discipulado eucarístico”, no solo una dimensión piadosa, sino por que la eucaristía nos permitirá expresar el amor donado, el sacrificio y la cruz. El sufrimiento (el tabú de nuestro tiempo), la obediencia a la misión, el amor a los otros sin usarlos, la necesidad de amar martirialmente en la cotidianidad y siempre.
Es el camino que nos señala “Deus Caritas est”, que nos indica el transitar un discipulado hacia “el ágape”.
La caridad en su sentido más profundo y teológico, será el fundamento de nuestra opción preferencial por los más pobres y excluidos y nos permitirá evangelizar una cultura que padece fuertemente el intento de ser globalizada “solamente por el lucro”. |
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