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La Familia
La familia, célula de la sociedad, sufre hoy el
impacto de este cuadro sociocultural y económico. La inestabilidad de los matrimonios
proviene en gran medida de la ausencia de vínculos y convicciones sólidas y es agravada por el
hedonismo reinante, por el subjetivismo y por la cultura de lo desechable. (Síntesis,
65)
Se observan también en nuestros días, por razones diversas,
diferentes tipos de uniones –por razones ideológicas se les quiere llamar a todas “modelos de
familia” – (monoparentales, consensuales, uniones libres, divorciados vueltos a casar,
uniones homosexuales y otras), si bien no coinciden ni con el proyecto de Dios para la familia ni
con el balance histórico de la humanidad. (Síntesis, 65)
Muchas de las modificaciones legales que se han introducido en
numerosos países de América Latina en los últimos años hieren gravemente la dignidad del
matrimonio, de la familia y de la vida humana. Estas modificaciones no son casuales, no
ocurren simplemente. Muchas veces son promovidas como elementos necesarios de agendas
“progresistas”... (Síntesis, 66)
Las dificultades de este momento histórico superan completamente a sujetos
aislados. Esto nos exige reconocer las crisis existentes en los vínculos eclesiales,
sociales y familiares, para procurar sanarlos y fortalecerlos a partir de la vida
familiar, cuna de todo vínculo de amor y fidelidad, y en último término, del amor de
Cristo y de la vida de la Trinidad, fuente de toda relación personal. (Síntesis,
118)
Se requiere una Pastoral Familiar que apuntale acciones que
proclamen el Evangelio de la Familia y promuevan la cultura de la vida contra todo
relativismo, confusión de modelos, desconciertos e ideologías que desconocen la centralidad de la
persona humana y su dignidad, así como el valor de la familia, basada en el matrimonio para toda
la vida entre un hombre y una mujer. (Síntesis, 261)
La acción pastoral a favor de la familia y la defensa de la vida deben ser
un objetivo transversal de toda acción pastoral, más aún en las estructuras de pastoral familiar
a nivel nacional, diocesano y parroquial. Es preciso acompañar e impulsar la
investigación sobre la familia y la vida; promover en diálogo con los Gobiernos y la
Sociedad, políticas y leyes a favor de la vida y del matrimonio como fundamento de la familia.
(Síntesis, 262)
Los fieles laicos han de ver en la construcción de la familia, la Iglesia y
la sociedad, y por eso también en la participación en la vida social y política, un camino arduo
pero privilegiado para su propia santificación. (Síntesis, 293)
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