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Esta mañana se realizó el diálogo con la prensa en la misma línea de análisis de perspectivas temáticas. En esta oportunidad participaron: Monseñor Fausto Gabriel Trávez Trávez, OFM, Vicario Apostólico de Zamora, Ecuador y la Hermana María de los Dolores Palencia, HSJL, Primera Vicepresidenta de la Conferencia Latinoamericana de Religiosos – CLAR.
Monseñor Fausto Trávez, resaltó el ambiente de unidad, de fraternidad y de diálogo que se ha experimentado en esta V Conferencia General, garantizando el respeto y el entendimiento entre los participantes y confirmadose en la comunión litúrgica como una fuerza permanente.
Cada grupo ha trabajado de manera muy extensa, contando con invitados, peritos y obispos que, en comunión, están construyendo la Iglesia desde sus respectivas responsabilidades.
En cuanto a su experiencia pastoral, destacó su trabajo con grupos indígenas como Vicario Apostólico de Zamora, subrayando como esta población está disminuyendo ante todo por el hecho de que muchos de ellos en busca de oportunidades están migrando, particularmente, a España.
Enfatizó la amplia perspectiva de Evangelización de aquellos pueblos, en donde la formación de los cristianos va desde las cosas básicas de la vida: “ Desde como alimentarse, el aseo, hasta la catequesis, pasando por la educación del medio ambiente y de la naturaleza”.
Al mismo tiempo, rescató que ser misioneros es a aprender antes que a enseñar: “Debemos insertarnos, asumir su cultura, para desde ellos y con ellos ayudar a construir un sentido nuevo de la vida. Pero con los valores y virtudes de ellos: La unidad, el perdón, la ayuda mutua“.
Por su parte, la Hermana María Dolores señaló como las preocupaciones y expectativas de la vida religiosa femenina han estado presentes en esta V Conferencia: “ Nuestra vida es una manera de vivir el cristianismo. Es un aporte a la iglesia y a la construcción de un mundo basado en valores evangélicos”, afirmó.
Según Palencia, las miles de religiosas que sirven en la América Latina y El Caribe, intentan responder tanto a las necesidades humanas concretas en los hospitales, en la educación y en las comunidades, como a los desafíos de los signos de los tiempos. “ Nuestra experiencia debe ser más valorada. Nosotras mostramos el rostro materno de Dios. Estamos con los que más sufren. No somos parte de la jerarquía. Somos carisma, somos anuncio, somos testimonio” , destacó. |