En el Evangelio de Juan, las palabras de Jesús revelan el misterio y el significado de su cercana pasión. Muerte y Resurrección –el misterio pascual de nuestra salvación que incluye el retorno de Cristo hacia el Padre en la gloria.
Nuestra liturgia sigue el modelo lucano y la comprensión de su misterio pascual con 40 días de apariciones del resucitado, la Ascensión de Cristo a los cielos y el envío del Espíritu Santo sobre los apóstoles con la promesa de su retorno glorioso al final de los tiempos.
“Un poco más de tiempo y me verán”. Estas palabras de Jesús me llamaron la atención en la lectura del Evangelio de hoy. Hace dos meses celebré el 40 aniversario de mi ordenación sacerdotal. Mi estampa de ordenación sacerdotal llevaba una frase de Teilhard de Chardin: “Nada es profano para aquellos que saben ver”.
“Un poco más de tiempo y me verán”. ¿Como vemos al Señor? San Bernardo, en uno de sus sermones del Oficio Divino para el tiempo de Adviento, sugiere tres caminos para poder ver al Señor:
1 - En la historia – La Encarnación y nacimiento de Jesús.
2 - En majestad – La venida del Señor en gloria al final de los tiempos.
3 - En el misterio – Nuestro encuentro con el Señor en el aquí y ahora, especialmente en la liturgia de los sacramentos.
La Constitución sobre la Liturgia del Vaticano II, desarrolla ésta idea de “ver al Señor” aún más allá, cuando habla de la presencia del Señor en la liturgia, de cuatro maneras distintas:
1 - Vemos a Cristo y nos encontramos con Él en la proclamación de la Palabra, cuando el Evangelio es proclamado es Cristo quien nos habla. Pero esto es cierto en todo encuentro con las Escrituras, Lectio Divina. (Gracias a Dios por el Sínodo del próximo año dedicado al tema de la Sagrada Escritura en la vida y misión de la Iglesia).
2 - Encontramos a Cristo en los sacramentos, primordialmente en la Sagrada Eucaristía, el “Sacramentum Caritatis”.
3 - Vemos a Cristo en el sacerdote celebrante que actúa in persona Christi. He aquí el desafío para nosotros, sacerdotes y obispos, el trabajar por ir más allá de frases y fórmulas y transformarnos en uno con el Señor Jesús en su auto sacrificio de amor por el Pueblo de Dios.
4 - Vemos a Cristo en la asamblea, la Ecclesia Dei. Durante estos días escuchamos con frecuencia que es especialmente entre los pobres y necesitados que vemos y encontramos a Cristo. Pero existen muchas formas de pobreza. Existen aquellos que sufren de discapacidades físicas, enfermedades, males y ancianidad; existe la pobreza psicológica de aquellos que luchan contra las adicciones y desórdenes de personalidad y finalmente crece el número de aquellos que sufren por la pobreza espiritual de nuestra sociedad secular que anhelan algo más de la vida. En este grupo colocaría a gran parte de nuestros adultos jóvenes católicos, muchas veces víctimas de malos matrimonios, que se sienten alienados o no acogidos en la así llamada “Iglesia institucional”. ¿Podemos ver a Cristo en todas estas “personas pobres”.
Jesús dice en el Evangelio de hoy, “un poco mas de tiempo y me veréis”
Debo decir que me siento bendecido por Dios al estar aquí en el Santuario Mariano de Aparecida con hermanos obispos de todos los países de América Latina, el Caribe, los Estados Unidos y Canadá (Ecclesia in América). Atesoro la compañía de sacerdotes, religiosos y laicos de todas estas áreas y la presencia de la buena gente del Brasil que celebra esta Eucaristía con nosotros cada día.
Me parece que ésta es una especie de experiencia de Cenáculo. Juntos nos preparamos a celebrar la Ascensión del Señor y la venida del Espíritu Santo en Pentecostés. Lo hacemos en la escuela de María, la Madre la discípula del Señor llena del Espíritu.
Que el Espíritu del Señor guíe esta V Conferencia General del CELAM. Juntos anhelamos ver al Señor, creyendo en su promesa: “No os dejaré huérfanos, Volveré a vosotros, y vuestros corazones se alegrarán nuevamente”. Aleluya.