El Cardenal Cláudio Hummes, OFM, Prefecto de la Congregación para el Clero, presidió la Eucaristía de este sábado 26 de mayo, en la víspera de la fiesta de Pentecostés. Durante su homilía (Jn 21, 20-25), hizo llegar un especial saludo a los peregrinos que este fin de semana se acercan al Santuario de Nuestra Señora de Aparecida, “a todos aquellos que vienen a ofrecer sus angustias y sufrimientos, tal vez la pobreza, el desempleo, sus alegrías, aspiraciones y proyectos”.
Agregó que en esta víspera de la fiesta del Espíritu Santo los Obispos de toda América Latina se encuentran reunidos junto a sacerdotes, religiosos y laicos, aquí con una gran responsabilidad y una gran esperanza en la V Conferencia general del Episcopado latinoamericano y caribeño. “ En su visita el Santo Padre nos confirmó en nuestro caminar histórico como Iglesia de América Latina”.
Recordó el Cardenal Hummes que el Papa Benedicto XVI nos ha pedido ser discípulos de Jesucristo, con convicciones fuertes, con una adhesión personal y comunitaria.
“ La Iglesia en América Latina debe salir en busca de esos bautizados que no participan en la vida de la comunidad. No nos podemos conformar frente a esa realidad. La Iglesia no puede estar distante, no puede negarse a todos ellos. No podemos quedarnos en casa. Jesús nos invita a IR y anunciar su palabra ”, expresó.
Agregó el Cardenal Hummes que la Iglesia debe organizar en sus parroquias, a los movimientos y a los laicos como grandes estimuladores de esta misión. “ Es una misión que debe responder a las necesidades de nuestros pueblos, la pobreza, el desempleo. Debemos ser solidarios. Anunciar a Jesucristo exige ser solidarios y asumir una opción preferencial por pobres. No podemos dejar de trabajar para vencer la miseria y el sufrimiento de los pobres, en nombre del Evangelio. No se puede separar evangelización de promoción humana y derecho a vivir dignamente ”.
Concluyó diciendo que la Iglesia quiere renovar su vida y asumir sus compromisos. “ Hoy debemos anunciar a todos, con coraje, la persona de Jesucristo. No hay mayor evangelización que el que da la vida por Jesucristo ”.