Yo creo que él comprende lo que significa la presencia del Santo Padre en nuestros países. Por eso, después de habernos escuchado a todos, sonriendo, él nos dijo que estaba muy de acuerdo con ir a Latinoamérica, y como lugar le pareció conveniente que nuestra V Conferencia General fuera junto a un Santuario Mariano, en concreto al gran santuario de Brasil de Nuestra Señora de Aparecida y como fecha que fuera en mayo del 2007. El mes de abril están las ceremonias de Semana Santa y por lo tanto cada obispo está en su diócesis, pero en mayo, cuando ya comienza el otoño en el sur, podría se una buena fecha para celebrar esta V Conferencia.
Quedamos felices con esta comunicación del Papa. Se sabe que anteriormente, cuando el Papa Juan Pablo II estaba bastante enfermo nosotros también le habíamos expresado nuestra disponibilidad para celebrarla en Roma, porque lo que más nos importa es contar con la presencia del Papa. Si era posible contar con ella en América Latina ese era nuestro mayor deseo, pero era tan importante estar con él que también le habíamos dicho al Papa que si él deseaba que fuera en Roma, nosotros estábamos perfectamente dispuestos a que así fuera. Benedicto XVI, pensando en América Latina, en la cantidad enorme de católicos en esta región, en su peso para toda la Iglesia, pensando también en que el actual momento exige la presencia de católicos que den cuenta de su fe, y ratificando la labor de Pedro de confirmar a sus hermanos en la fe, el Santo Padre decidió que esta Conferencia General fuera en América Latina”. |