V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe
 
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Intervención - Conferencia Episcopal de Bermuda PDF Imprimir E-Mail

Mons. Robert Kurtz, CR
Obispo de Hamilton

Mi propósito en esta presentación de siete minutos es el de compartirles las expectativas y esperanzas de la Conferencia Episcopal de las Antillas para esta V Conferencia del CELAM. Incluiré a esta presentación una breve estimativa de la implementación de las cuatro previas Conferencias del CELAM, así como un intento de describir un poco de los desafíos que enfrentan las iglesias locales y los países de la Conferencia Episcopal Antillana.

A modo de introducción, creo que es muy importante entender la naturaleza única de la Conferencia Episcopal de las Antillas, que describiría como el otro Caribe. La Conferencia consiste en 13 naciones independientes, 3 departamentos de Francia, 2 divisiones del reino de los Países Bajos y 6 territorios ultramarinos dependientes de Gran bretaña. Al interior de estas jurisdicciones civiles, encontramos las siguientes estructuras de la Iglesia: 5 provincias eclesiásticas con sus arquidiócesis y arzobispos metropolitanos, 14 diócesis y 2 misiones sui juris vinculadas a las Arquidiócesis de Detroit y Newark en los Estados Unidos. Geográficamente, las Conferencia antillana se extiende desde Bermuda hasta la región norte de tierras sudamericanas en los países de Guyana, Surinam y Guyana Francesa. De Este a Oeste se extiende desde la Isla de Barbados hasta el país de Belice. Es una Conferencia, como dicen algunos, unida por el aire y separada por las aguas. Cada país posee cultura, historia, leyes y costumbres propias. Cada Iglesia local enfrenta su propio conjunto de desafíos. Por lo que se pueden imaginar que en tal situación, es difícil, si no imposible, crear un único plan pastoral o hacer una declaración única que represente adecuadamente la realidad de la Conferencia Episcopal de las Antillas.

Los miembros de la Conferencia Episcopal de las Antillas han participado en por lo menos tres de las últimas cuatro Conferencias del CELAM. Creo que es justo decir, que las conclusiones de las Conferencias del CELAM han tenido efecto en las Diócesis de los Obispos que asistieron la Conferencia, pero no hubo una implementación global de las Conferencias del CELAM en las iglesias locales representadas en la Conferencia Episcopal de las Antillas. Debido a la diversidad de lenguas y culturas en las Conferencia antillana, el desafío permanece hasta el día de hoy – ¿cómo implementar las conclusiones y el plan pastoral que surgirá de esta V Conferencia del CELAM?
(e.g. Traducción de los documentos del CELAM al inglés. Deo Gratias, el manual de participación estuvo en inglés, pero no fue posible tener el Documento Síntesis en inglés).

Entonces, ¿cuáles son las esperanzas y expectativas de la Conferencia Episcopal de las Antillas para esta V Conferencia del CELAM? Desde un punto de vista positivo, esperamos ver las experiencias y logros de nuestras iglesias locales reflejados en las experiencias de las otras iglesias locales representadas en esta Conferencia del CELAM. A los editores del Documento Síntesis debe pedírseles incluir muchas de estas experiencias positivas y logros en su trabajo. Existen cinco elementos positivos que la Conferencia Episcopal de las Antillas gustaría de exponerles:

  1. La región caribeña se beneficia hasta estos días de los celosos esfuerzos evangelizadores de hombres y mujeres que sirvieron como misioneros a las iglesias del Caribe. Vemos en nuestro pueblo una fe fundamental en Dios y amor por la Palabra en forma de estudios bíblicos y buena prédica.
  2. Participación entusiasta y calmada en la liturgia con muchos elementos culturales de canto, danza y arte local incluido.
  3. La región caribeña goza de formas democráticas de gobierno así como de buenas relaciones ecuménicas, en la mayoría de los casos, entre las iglesias cristianas. Gracias a Dios, la Conferencia Episcopal en sí misma se ve bendecida con un auténtico espíritu fraternal entre los obispos.
  4. Ante la creciente confusión vista en la sociedad civil caribeña, mas y mas personas buscan en la Iglesia Católica una palabra de esperanza, una voz racional, que le ofrezca enseñanza y guía auténticas. La Iglesia Católica es uno de los mayores proveedores de servicio social para los necesitados. Gracias a Dios, más y más laicos católicos están asumiendo la dirección en este ministerio y servicio.
  5. A pesar de las influencias negativas de la cultura contemporánea, la juventud de la región está abierta al ministerio juvenil de la Iglesia. La Conferencia antillana se ve bendecida con una Comisión de Juventud activa y efectiva que promueve encuentros de jóvenes periódicamente a lo largo de todo el territorio de la Conferencia, así como oportunidades para proyectos guiados de servicio misionero a lo largo de la región.

La Conferencia Episcopal de las Antillas mira también hacia el CELAM en búsqueda de guía pastoral y apoyo, al indicar cuatro serios desafíos que enfrenta la Iglesia:

  1. La necesidad de un renovado esfuerzo en el ministerio vocacional y una formación eficaz en los seminarios.

Las Iglesias del Caribe sufren de la misma crisis vocacional que afecta a la iglesia de América del Norte. Esto no nos sorprende, por la influencia cultural de Norte América en el Caribe, que conduce a la desintegración de la vida familiar, un fuerte énfasis de los valores materiales y medios de comunicación que promueven el sexo y el placer a la vez que ridiculizan la virginidad y el celibato.
La Conferencia Episcopal lucha por mantener el Seminario mayor en Trinidad y Tobago para todas las diócesis de la Conferencia. La lucha cobra dos formas clásicas – la búsqueda de suficiente personal tanto para la formación académica como para la espiritual de los seminaristas y segundo, la búsqueda de apoyo financiero suficiente. La reciente Visita Apostólica al Seminario (16 al 19 de octubre de 2006) nos ha dado esperanzas en ambas áreas.

  1. La necesidad de renovación en la Catequesis, especialmente en la Formación en la Fe de los adultos.

Los Obispos de la Conferencia concuerdan en afirmar que nuestras Iglesias locales no poseen una tradición de catequesis a lo largo de la vida y formación de la fe adulta. Luchamos por encontrar formas para atraer adultos y familias a continuar su formación en la fe. Algunos de nuestros movimientos eclesiales laicales y grupos realizan bien esta tarea. Pero la Iglesia como un todo es deficiente en esta área. No podemos confiar apenas en las prácticas de religiosidad popular, encuentros masivos y otras experiencias de corte emocional para formar a nuestros pueblos en la fe.

  1. La necesidad de recuperar y revitalizar las escuelas católicas.
    Hoy en día vemos mas claro que nunca cuánto ha sufrido la Iglesia a consecuencia del éxodo de las comunidades religiosas educadoras de nuestras escuelas católicas. Ante las fallas de un sistema de educación pública en muchas áreas, las escuelas católicas adquieren una mayor importancia para la Iglesia y la sociedad civil. En algunos casos las escuelas católicas son las únicas instituciones educativas que eficazmente preparan a los estudiantes capacitándolos para conservar un empleo. Es un servicio tremendo a la sociedad el poder romper el ciclo de desempleo, crimen, violencia y continua decadencia social.

En algunas regiones, nuestras escuelas católicas son actualmente dirigidas por personas de otros credos o iglesias cristianas que nos están familiarizadas con la doctrina católica y en algunos casos son hasta opuestas. En regiones donde el gobierno paga los salarios de los maestros en escuelas católicas, hay una creciente tendencia a la estandarización y secularización que frecuentemente contradice la filosofía de la educación católica. También debe ser dicho que las escuelas católicas deben hacer más para asegurar que sus maestros y personal reciban un salario justo y beneficios que se equiparen a las normas de la sociedad civil.

  1. La necesidad de concentrarnos en las comunicaciones sociales y recuperar un lugar para la voz católica en el foro público.

Hay una creciente convicción entre los Obispos de la Conferencia antillana que en la Iglesia hay necesidad de manifestarse clara y eficazmente en el foro público respecto a temas sociales y morales. Debemos ser capaces de proclamar la verdad con amor. La oferta de diálogo debe estar presente aun ante la crítica y rechazo continuos. En muchas instancias, hoy en día la iglesia representa la única voz de opinión contraria a la fuerte ola de sabiduría convencional y lo políticamente correcto.

En años recientes la Conferencia de las Antillas ha preparado tres cartas pastorales en los temas de: 1) Vida humana, 2) crimen, violencia y pena de muerte, y 3) ecología y el medio ambiente. Pero los Obispos se dan cuenta y admiten que las cartas pastorales son generalmente ineficaces porque la mayoría de nuestra gente no es “lectora”. Necesitamos nuevos y más eficaces medios de comunicación.

Las Iglesias de nuestra Conferencia enfrentan muchos otros desafíos. Algunos son más generales, como la inmigración ilegal. Otros son más específicos y locales, como el ministerio pastoral con los pueblos amerindios. Gracias a Dios, muchos de estos desafíos se mencionan en el Documento Síntesis y ojalá, sean mencionados en esta Conferencia.

Permítanme concluir esta presentación compartiendo con ustedes una de mis esperanzas personales para esta V Conferencia del CELAM. Nuestro tema nos llama a ser “discípulos y misioneros de Jesucristo”. Como Iglesia, necesitamos desesperadamente recuperar nuestro entusiasmo misionero. |Necesitamos concentrarnos en las personas, no en los programas. Necesitamos sugerencias creativas y una fuerte motivación para renovar nuestros ministerios de contacto personal con la gente, de salir al encuentro, de acoger y de diálogo paciente. Espero con gran esperanza un renovado sentido de misión en nuestra Iglesia. Específicamente, espero propuestas concretas y prácticas para la Misión Continental que va a surgir de esta V Conferencia del CELAM. Concluyo con una palabra final, una palabra que yace en lo profundo de la cultura y tradición hispánicas así como en la tradición del diálogo cristiano-musulmán: OJALÁ. Así sea.

Mons. Robert J. Kurtz, C.R., Obispo de Hamilton en Bermuda
Vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Antillas

 
 
   
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