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Tres aportes al tema de la Conferencia y al esquema del documento final
P. Dr. Carlos María Galli
Decano de la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina
Argentina
1. Siguiendo el método ver – juzgar / iluminar - actuar , el documento debería integrar explícitamente la mirada pastoral a la realidad (primera unidad temática) y la iluminación teológico-pastoral (segunda), si bien pondrá el acento en líneas pastorales prioritarias (temas específicos).
a) El segundo momento, sintético , debe tener un excelente nivel bíblico-teológico-pastoral, a la altura del Discurso inaugural del Papa y sin perder la riqueza del Documento de Síntesis .
b) Propuesta 1 : tres partes: I) Mirar nuestro tiempo latinoamericano desde el amor del Padre, asumiendo los grandes desafíos de la realidad secular y eclesial; II) Ser discípulos misioneros para que nuestros pueblos tengan vida digna, plena y feliz en Cristo, presentando a la Iglesia como comunión misionera en constante renovación para ser sacramento del Reino de la Vida; III) Los nuevos caminos que el Espíritu impulsa para un discipulado misionero en América Latina.
2. Se debe evitar el riesgo de una doble escisión y reducción del tema general de la Conferencia.
a) Privilegiar el primer miembro del enunciado: discípulos y misioneros (agentes) descuidando el segundo: para que nuestros pueblos (destinatarios) tengan vida en Cristo (contenido y fin de la misión). Pero “la Iglesia existe para evangelizar” (EN 14). Aparecida debe impulsar una Iglesia y una pastoral más misioneras . Los discípulos somos misioneros al servicio de la Vida en Cristo.
b) Otro peligro es privilegiar el discipulado sobre la misión e introducir la “formación” como una realidad intermedia, cuando “ el discipulado y la misión son como las dos caras de una misma medalla ” (Benedicto XVI, DI 3). La Iglesia siempre es evangelizada y evangelizadora. La sequela Christi es un discipulado misionero y la misión no es una etapa final sino su término correlativo y permanente. No hay discipulado sin misión y no hay misión sin discipulado . La vocación al discipulado es comunión con la vida y la misión del Señor. El Crucificado-Resucitado envía a los apóstoles: “vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos” (Mt 28,19). No dice primero que enseñen a los pueblos sino que los hagan sus discípulos (discípulos era un nombre de sus seguidores). Para cumplir esa misión agrega: “bautizándolos… enseñándoles…”
c) La formación no es un tertium quid sino un componente del discipulado misionero, que puede realizarse de muchas formas. Benedicto XVI dijo: “recuerden a los fieles de este Continente que, en virtud de su bautismo , están llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo ” (DI 3). Todos los bautizados, “a través del sacerdocio común del Pueblo de Dios” (DI 5), son partícipes del discipulado misionero y lo realizan con distintos estilos de formación. Todos los laicos –no sólo los asociados-, en especial los millones de laicos y laicas pobres que viven la piedad popular católica, son discípulos en su vida diaria y evangelizan de un modo espontáneo, trasmitiendo la fe a sus hijos y viviendo el amor a Dios y al prójimo que “se funden entre sí” (DCE 15).
Propuesta 2 : El documento debería intensificar ese potencial espiritual y misionero de todos los bautizados. Al promover nuevos y variados procesos de discipulado misionero permanente, tan necesarios, puede declarar que “ todo fiel está llamado a la santidad y a la misión ” (Rmi 90).
3. Dios es Amor (1 Jn 4,8) y lo más grande es el amor (1 Cor 13,13). El Papa dijo en su Homilía que el patrimonio más precioso del Continente es la fe en el Dios Amor y que el Amor da la Vida . En su Discurso presentó a Jesús como el Dios del amor hasta la cruz (DI 3). El primado del Dios que es Amor debería expresarse con fuerza si queremos “el Continente del Amor” (DI 4).
Propuesta 3 : El texto puede asumir este punto que brota del centro de la fe y asume el magisterio papal, con una formulación cristocéntrico-trinitaria del tema. Dos posibles versiones: I) Somos discípulos y misioneros de Jesucristo que comunicamos el Amor del Padre para que nuestros pueblos tengan vida en el Espíritu – II) El amor del Padre nos convoca a ser discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos tengan vida plena, digna y feliz en su Espíritu . |