V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe
 
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Invitación a ser Discípulos y a ser Misioneros PDF Imprimir E-Mail

El pasado lunes 6 de febrero se inició la LXXX Asamblea Ordinaria de los Obispos de Colombia. En el discurso inaugural, Mons. Luis Augusto Castro, Arzobispo de Tunja y Presidente de la Conferencia Episcopal, destacó como uno de los temas importantes de la asamblea el de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Citamos a continuación parte del discurso de Mons. Castro:

El Santo Padre Benedicto XVI ha convocado la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, que habrá de realizarse en Brasil, en mayo de 2007, con el lema:  “Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida”.  “Yo soy el camino, la verdad y la vida”  (Jn 14,6).

Quiero referirme en primer lugar a la invitación, que acogemos gustosos, que la presidencia del CELAM nos hace, a nosotros Iglesia en Colombia, a reflexionar durante este año de preparación a la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, sobre nuestra identidad cristiana de discípulos y de misioneros.

En efecto, somos discípulos de Jesús. A diferencia de otros discípulos
el discípulo de Jesús no escoge al Maestro con base en un proyecto autorreferenciado, o siguiendo la moda de un cristianismo de supermercado
que escoge del mismo sólo lo más cómodo o lo más gustoso.

El discípulo es escogido por el Maestro con una mirada, como escogió a Natanael,
o con una llamada, como escogió a Mateo, para recorrer su mismo camino.

Es, por tanto, un camino que no se hace sólo pues Cristo precede, va adelante.
El discípulo lo sigue, no como estudiante sino como aprendiz, el que aprende a llevar la cruz y a vivir su mensaje.

Lo sigue, no viéndolo como un modelo para realizar el propio camino, ni como un admirador sino como quien pone su vida totalmente en sus manos, a la manera del abandono propio de los santos.

Lo sigue de cerca sin perderlo de vista, fijos en él los ojos. Lo sigue en actitud de amor y de servicio al prójimo, al Reino de Dios y sus valores.

Lo sigue para llegar, a través de la cruz, a la gloria del Padre. Lo sigue como un llamado que también ha sido enviado. Por eso ese discípulo es también misionero o apóstol, enviado más allá de las fronteras de la fe. Para compartir la alegría de su fe con quien aún no ha acogido a Jesús como Dios y Señor.

Enviado para sembrar la fe del evangelio en los corazones o en las instituciones que no lo han acogido, lo han rechazado o están indiferentes ante el mismo.
Para favorecer el surgir y el madurar de nuevas comunidades de fe,
Eucarísticas, reconciliadoras y liberadoras, para promover los valores del Reino de Dios allí donde aún brillan por su ausencia.

Es todo un programa que el CELAM nos propone y al que debemos aplicarnos todos los católicos de Colombia y cada diócesis durante este año.


+ Luis Augusto Castro Quiroga
Arzobispo de Tunja
Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia
 
 
   
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